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14-07-2017

Un dialogo sobre la homosexualidad y la religión

¿Qué tiene que pasar para que la religión católica acepte a los homosexuales?

Primero debe confrontarse con las ciencias humanas en lo que se refiere a las minorías sexuales. De este modo comprobará que la homosexualidad es una orientación sexual natural. Si no lo hace terminará siendo una secta irracional y fundamentalista.

 

¿Cree que eso pueda pasar algún día?

Estoy seguro qué pasará, al igual que la religión ha ido aceptando cada nuevo descubrimiento del conocimiento humano. Con un retraso imperdonable, pero ese día llegará.

 

¿Cuál es el principal problema por el que no se acepta a los homosexuales?

El miedo a superar la desigualdad de una sociedad heteronormativa, donde todo está sometido al hombre como propietario de la mujer y de toda la realidad.

 

¿Qué se opina de los homosexuales en el corazón de la iglesia?

Se cree que son personas enfermas o con una patología, que carecen de madurez afectiva, psicológica y sexual, y que son incapaces de amar en forma humana.

 

¿Existe en Vaticano algún tipo de corriente que trate de aceptarlos?

No hay ninguna corriente de este tipo. La mayor parte del clero gay son homófobos peligrosos porque esconden detrás de su homofobia quién son realmente para poder disfrutar del sistema y seguir viviendo bien.

 

Usted mencionó que hasta un 50% de los curas son homosexual, ¿es cierto?

Cierto es solo que la Iglesia tiene un miedo paranoico de estudiar la realidad del clero homosexual. Prohíbe hablar de este argumento. La afirmación de que los curas gais son un 50% o 60% (como piensa algún autor norteamericano) es una hipótesis bien fundada que la Iglesia no permite verificar. Los curas gais están paralizados y aterrorizados de perder su trabajo.

 

¿Qué piensa de sí mismo un cura homosexual que evidentemente sigue dentro del armario?

Muchos sufren, como sufría yo. Otros muchos son cínicos, carreristas, hacen dinero y viven su sexualidad de forma oculta.

 

¿La pederastia en los colegios religiosos puede estar relacionada con el trastorno que puede sufrir un cura homosexual que se odia a sí mismo?

Pienso que la violencia contra los niños o los adolescentes está relacionada con trastornos de la sexualidad, no importa si homosexual o heterosexual. Una sexualidad reprimida y no realizada, como es el caso de muchos curas célibes, deriva fácilmente en violencia pedófila. Habría que ver qué relación guarda con el celibato impuesto.

 

¿Usted cuándo se dio cuenta de que era gay?

Cuando era adolescente, pero no lo he aceptado hasta hace unos pocos años. Ha sido de gran ayuda mi compañero Eduard y su amor. Cuando te enamoras de verdad de un hombre no tienes dudas que eres gay.

 

¿Explíqueme como fue ese trance desde la negación a la aceptación?

Fue un largo proceso de liberación humana, de maduración y de aceptación de uno mismo.

 

¿Por qué se decidió a salir del armario y del sacerdocio?

Yo he salido del armario, pero no del sacerdocio. Me han suspendido de mis funciones como sacerdote, pero sigo siendo sacerdote. Salí del armario porque no podía seguir sirviendo a un sistema ideológico que ofende y discrimina mi orientación sexual y la de una parte de la humanidad.

 

¿Qué le diría a un homosexual que cree en Dios?

Que debe exigir de su Iglesia que respete toda la naturaleza humana, que no es solo heterosexual. Un homosexual creyente no puede ni debe someterse a la actual doctrina católica sobre la homosexualidad, que es profundamente deshumana. Si la Iglesia no cambia, en parte es consecuencia de nuestra pasividad.

 

¿Un homosexual sube al cielo, quiero decir es aceptado por Dios?

Claro que es aceptado y querido por Dios. Quien no lo ama ni lo acepta es la Iglesia católica, que difunde un paranoico odio homofóbico. El papa Francisco no ha cambiado absolutamente nada de esta aberración de una religión alejada de Dios.

 

Dr. Krzysztof Charamsa, sacerdote católico, teólogo y filósofo, ex-oficial de la Inquisición (Vaticano), autor de “La primera piedra” (Ediciones B, 2017), actualmente vive en Barcelona con su pareja Eduard Planas.