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23-10-2020

Las personas homosexuales tienen derecho a una familia

La afirmación del papa: "Las personas homosexuales tienen derecho a una familia" es una gran verdad. Tan simple y básico: tenemos derecho a la vida familiar porque somos personas humanas. Es un derecho fundamental de toda persona, independientemente de su orientación sexual, raza, religión o creencia en Dios.

En boca del Papa esta declaración es noticia y genera entusiasmo, especialmente en las personas LGBTIQ, víctimas de la discriminación católica.

El papa también dice: “Lo que tenemos que crear es una ley de unión civil. De esa forma están cubiertos legalmente. Yo defendí eso”. Aquí se esconde una distinción: su eventual apoyo a las uniones civiles entre personas del mismo sexo sólo para cubrirlas legalmente significa al mismo tiempo el rechazo absoluto del matrimonio civil entre personas del mismo sexo.

No es el primer mensaje gay friendly del Papa en un contexto informal (respuestas en aviones, entrevistas, llamadas telefónicas a particulares y ahora un documental que promueve su vida). No se trata de ningún discurso institucional de la iglesia, ni de ningún cambio de doctrinas o leyes homofóbicas que continúan siendo obligatorias para todos los católicos.

Es como si un legislador que tiene el deber moral de cambiar leyes injustas, discriminatorias (en este caso homofóbicas entre otras), en lugar de ejercer su poder y su obligación moral declarara en entrevistas o documentales que él se opone a la discriminación, pero no hace nada más.

Sus palabras y hechos no coinciden. Una cosa es lo que dice el papa y otra sus hechos, que no coinciden. Sus palabras no tienen ninguna consecuencia en las leyes y doctrinas que regulan la iglesia y que solo él puede y debe cambiar.

Necesitamos verificar si lo que dice tiene una aplicación posterior en la práctica, lo que significaría un cambio de leyes injustas y doctrinas homofóbicas. Si el Papa introdujera este cambio urgente y necesario sus palabras sí tendrían valor.

La Iglesia del Papa Francisco es corresponsable de la discriminación contra los homosexuales en el mundo. El retraso en el reconocimiento de los derechos humanos LGBTIQ en muchos países se debe a la oposición de la Iglesia Católica. ¿Cambiará esto después del documental del Papa?

La diplomacia del Vaticano trabaja contra los derechos humanos LGBTIQ en todo el mundo. ¿Cambiará esto después del documental del Papa?

El Catecismo, que el Papa recomienda a los gais, obliga claramente a las personas LGBTIQ a renunciar al sexo, es decir, a renunciar a la unión amorosa y la relación familiar con otra persona. ¿Cambiará esto después del documental del Papa?

La ley y la doctrina católica establecen: “Un católico no puede de ninguna manera apoyar la aprobación del reconocimiento legal de las uniones homosexuales. El apoyo a un proyecto de ley a favor de las uniones civiles homosexuales por parte de los políticos es un acto gravemente inmoral”. “Las uniones homosexuales no cumplen ni siquiera en sentido analógico remoto las tareas por las cuales el matrimonio y la familia merecen un reconocimiento especifico y cualificado. (…) Tales uniones son nocivas para el recto desarrollo de la sociedad humana” (documentos de la CDF, 2003 y 1992). ¿Cambiarán esta ley y esta doctrina después del documental del Papa?

Los católicos que trabajan en la Iglesia y se declaran como personas LGBTIQ o viven en unión civil con persona del mismo sexo, pierden su trabajo. ¿Cambiará esto después del documental del Papa?

Debemos preguntarnos sobre la consistencia, credibilidad y verdadera intención de las palabras del papa en ese contexto informal. El papa es un gran comunicador y sus palabras pueden crear la fachada perfecta que esconde la falta de reformas y cambios reales.

Esta comunicación propagandística puede ser una forma de neutralizar una revolución necesaria de los católicos LGBTIQ, que ahora están felices y satisfechos con sus palabras y no exigen con contundencia un cambio real en la iglesia.

Si ninguna de las declaraciones informales gay-friendly del papa en los 8 años de pontificado no cambió nada en el sistema eclesial de discriminación, ahora tampoco cambiará nada.

En cualquier caso, no me sorprendería que el Vaticano emitiera una declaración afirmando que el papa no ha dicho lo que ha dicho, como ha hecho en otras ocasiones. Y todo seguirá como antes.